En este apartado intentamos recuperar la historia sobre el origen de los actos escolares patrios.
La gran oleada migratoria trajo consigo sus valores e ideologías y configuro una organización social distinta que aportaría nuevas determinaciones a la sociedad argentina de la época.Fue asi que la clase dirigente y los intelectuales percibieron la necesidad de "argentinizar" la sociedad y para ello apelaron a los sentimientos colectivos de un pasado común de fuese capaz de conformar la identidad nacional
Es así como en el último tercio del siglo XIX, durante el proceso de integración nacional, el Estado comenzó a hacerse cargo de la educación pública, con la intención de formar la conciencia nacional. En este sentido, la tradicional idea europea de celebrar las efemérides y acontecimientos oficiales y de construir estatuas y monumentos dedicados a los grandes hombres o a los ideales que representaba la historia nacional fue adoptada por la clase dirigente para imponer símbolos nacionales y fomentar el patriotismo. En dichas celebraciones, se apelaba a relatos sobre acontecimientos de la historia nacional con la participación de niños cantando el himno, saludando a la bandera y venerando a la patria.
Y esto favorecería la creación de un vínculo con el pasado para la legitimación del presente.
Hay un dato curioso...Un día de 1887, Pablo Pizzurno, el director de la Escuela Nº 1, reúne a todos los alumnos en el patio, les cuenta qué pasó el 25 de mayo de 1810 y propone cantar el himno. Eso sale al otro día en el diario La Prensa como una noticia; ¿por qué?, precisamente porque no era algo habitual que se reunieran los escolares a celebrar el 25 de mayo. Pablo Pizzurno inventó en ese momento el primer acto escolar tal como lo conocimos durante los siguientes años; ya dos años después esto era obligatorio para todas las escuelas.


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